Triana , Mayo de 2026
Hace 150 años,
comenzó una historia
que hoy sigue latiendo con fuerza
en cada uno de nosotros.
Dicen que somos feriantes
que hasta nos emocionamos en primavera.
Y cómo no hacerlo,
si lo demás a veces es tan frío, tan gris,
y aquí todo es vida, luz y alegría.
Nos emocionamos cuando llega…
y también cuando se va,
porque sabemos que siempre vuelve,
como vuelve lo que nace del corazón.
Y otra vez, la luz venció.
Y otra vez, el día venció.
Y otra vez, la vida —la nuestra—
iluminó todo lo que parecía apagarse.
Un siglo y medio después,
seguimos aquí.
Juntos.
Caminando de la mano,
aprendiendo a amar.
Uniéndonos a esta celebración
como mejor sabemos hacerlo:
con alegría, con arte y con el alma.
Porque lo que empezó como un sueño sencillo
hoy es un legado que sigue vivo,
en cada sonrisa, en cada aula, en cada mirada.
Y aunque a veces parezca difícil,
aunque haya batallas que cuesten,
seguimos adelante…
hasta que el cuerpo aguante.
Por eso, permitirnos emocionarnos,
hoy y todos los años.
Y dar las gracias.
Gracias por enseñarnos a amar.
Gracias por caminar con nosotros.
Gracias por hacer que Cristo siga reinando
en nuestras vidas.
Esto… es lo nuestro.
